23
Aug
El evitar decirle a una persona los sentimientos que tienes hacia ella no te hace dejar se sentir algo por la misma.
Esquire Theme by Matthew Buchanan
Social icons by Tim van Damme
23
Aug
El evitar decirle a una persona los sentimientos que tienes hacia ella no te hace dejar se sentir algo por la misma.
20
Aug
Cada mañana el gallo de la vecina comienza a cantar y el sol se me mete por la ventana para darme un beso caliente y despertarme.
Cada mañana yo solo escondo mi cabeza bajo la almohada para evitar verle la cara al nuevo día, apretando los ojos intento alcanzar al sueño que se me va corriendo, el intento es inútil pues se me va y no se si en la noche vaya a venir.
Cada mañana bajo un pie de mi cama y el piso siempre está frío.¿Ustedes en realidad empiezan el día con el pie derecho?, la verdad nunca recuerdo con que pie empiezo cada día. Bueno, como lea venía diciendo bajo el pie de la cama para tomar impulso y poder pararme, pero el único que se para es mi pene, por cierto es muy puntual pues nunca me he parado antes que él.
Cada mañana, modorro, con el cabello aún con la forma de la almohada y quitándome las lagañas frente al espejo me doy cuenta que hoy me toca baño. Preparo la ducha y el quitarme la ropa me da flojera, con los ojos cerrados meto un brazo a la regadera, duermo parado treinta segundos en lo que se calienta el agua, me meto poco a poquito a la ducha donde duro más remojándome bajo las gotas calientes que rebotan en mis hombros, mi cabeza, mi cara, mi pecho y lo que queda de mi agotado cuerpo que lo que duro en bañarme en realidad, ya que el sonido de el agua abrazándome en la regadera me hace sentir una calma y seguridad que desearía vivir para siempre ahí.
Cada mañana comienzo a enjabonarme con los pedacitos de jabón que quedan y siempre se me cae un pedacito, el más grande. La verdad siempre me ha dado flojera para tallarme las piernas y pies así que mejor tiro el estropajo y lo piso, ¿Es casi lo mismo, no?.
Cada mañana mi cara recibe golpes de todas esas gotas que me escupe la regadera, mientras trato de recordar lo que estaba soñando, a estas alturas ya lo olvidé, aunque recuerdo que era un buen sueño, después comienzo a recordar todos esos sueños que algún día pensé que podía hacer realidad y que por una o por otra cosas se me fueron de las manos, se me escurrieron, así como la lagrima que escurre por mi mejilla y se confunde con el agua que me está bañando.
Cada mañana al salir de la ducha me doy cuenta que olvidé traer mis sandalias por lo que tengo que salir descalzo de la regadera, otra sorpresa me espera pues no hay crema y tendré que estar cenizo todo el día. Me dirijo al cuarto con pasos lentos y me siento en la cama como si esta me fuera a vestir, pero nunca lo hace.
Cada mañana pasan 20 minutos y sigo sentado en la orilla de mi cama, desnudo con una toalla al rededor de mi cintura mientras mi mirada está fija mirando una migaja en el piso y tratando de descifrar de que es. La verdad me visto por que la sociedad así lo dicta por que si por mi fuera estaría desnudo todo el día.
Cada mañana ya con ropa y con flojera también bajo a la cocina a buscar algo que por fin me termine de despertar ya que aun estoy en modo zombie, no hay tachas ni cocaína en mi alacena pero el café servirá. Cada mañana como no hay leche deslactosada y lo ha habido desde hace dos semanas, tengo que servírmelo con agua, lo odio con agua.
Cada mañana no me gusta el café caliente, así que solo le pongo 25 segundos en el horno de microondas y meto el agua. Busco el azúcar y una cuchara para servirme pero no hay cucharas limpias, ¿Lavar una cuchara solo para servirme un café?, no lo creo.
Cada mañana saco el agua tibia del horno y me le quedo viendo por unos 30 segundo esperando a que se pongo azúcar y café sola pero no pasa. Así que volteo los frascos en la taza y pues ahí lo que le caiga de cada cosa.
Cada mañana te adoro más estúpido y sensual café, haces de mis mañanas las mejores mañanas.
NOTA: Aun tengo la erección matutina.
Cada mañana al terminar mi café, ya un poco más despierto, comienzo a recordar por qué no quería que el PUTO gallo de la vecina cantara ni que el estúpido sol se metiera por mi ventana y me besara, el por qué apretaba los ojos escondido en la almohada para alcanzar ese sueño, ese sueño que nunca logro alcanzar.
Cada mañana después de tomar mi café me acuerdo de ti, por que a ti te gusta el café y fuimos varias veces a tomar uno. Cada mañana cuando despierto bien me acuerdo de ti por que recuerdo como diario me despertabas con un beso y un “buenos días mi amor”. Cada mañana cuando empiezo a recordar mi sueño me acuerdo de ti por que ese sueño eres tu y al igual que él ya lo tuve y nunca lo podré alcanzar de nuevo. Cada mañana que hago todo esto me acuerdo de ti por que todo esto lo hacíamos juntos, cada mañana.
Cada mañana que me acuerdo de ti y no estás conmigo es una mañana que no quiero vivir.
03
Aug
Lo más difícil que hay cuando quieres escribir de algo serio, como por ejemplo, tus sentimientos es saber como empezar y esta no es la excepción.
Sabes, si no se por donde empezar es por que hay muchas cosas que decir y a la vez nada, por que tal vez todo lo que estoy pensando tu ya lo sabes o quizá no tengas ni idea de lo que estoy hablando.
Ya ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi, estabas tan hermosa como siempre, con esa mirada que me derrite, ese cabello en el que me encantaba enredar mis dedos, con tus labios rosas, que aun sin maquillaje, resaltaban carnosos y besables en tu cara, ese rostro moldeado a la perfección con el que tantas veces soñé. Sé que todos estos halagos te sonarán raros y lo entiendo por que son una de esas cosas que nunca te dije.
El motivo de esta carta es para decirte todo lo que algún día no te dije, expresar lo que debí haberte expresado y hacerte saber lo que siempre supe y nunca quise que supiéramos.
Por mucho tiempo he callado lo que me grito por dentro, ¿El motivo?, no lo se, pueden ser muchos. De lo que si estoy seguro es de que ya no quiero callarme más esto, ya no puedo, ya no puedo.
Como el decirte lo mucho que me encantan el color verde amielado de tus ojos, las pecas de tu cara que tratas de ocultar con maquillaje, que me fascinaba esa manía que tenías de tocarme la espalda bajo mi playera, que cuando me platicabas algo muy pocas veces te ponía atención por estar esperando el momento para besarte, que me gustaban mucho la forma en que te pintabas las uñas con dibujitos de Mickey Mouse, que tu olor ese el único que logra que mi corazón se detenga y se acelere al mismo tiempo, que me encantaba verte en el recreo sentada comiéndote tu torta mientras me mirabas y te apenabas, que pasé muchas noches imaginando tus labios abrazando a los míos y que eres el recuerdo más hermoso que tengo de la preparatoria.
Tengo dentro de mi una tonelada de cosas que podría decirte y sé que tal vez eso no sirva de nada ahora, que mi tiempo ya ha caducado, que ya he pasado de moda, que ahora soy un simple conocido y no represento nada más que otro número en tu celular o un “amigo” en Facebook. No pretendo que me entiendas o que borres el pasado y me quieras, que me quieras como algún día lo hiciste, en esos días cuando yo solo quería ser libre y no me permití ser libre contigo. Aquellos días donde por mi desperdiciabas tu tiempo buscándome o esperando a que yo te buscara, mientras yo, pobre y estúpido iluso, ignoraba tus sentimientos.
Yo se que te hice daño, mucho daño, daño irreparable, daño provocado por ese deseo que tenía yo de no amarrarme a un amor, ¿El motivo?, no lo se.
Y no es que yo no sintiera lo mismo, siempre lo he sentido y hasta la fecha esa llama en mi sigue prendida, este sentimiento nació desde el primer día que tus ojos hermosos se clavaron con los míos y no ha muerto a pesar de que pareciera que nunca existió. Te amé, te amo y te amaré, mi problema es que no supe que hacer, me dio miedo, pensé que estas cosas no eran para mi, ya que nunca antes había sentido eso. No supe identificar el amor.
Una de las cosas que quiero hacerte saber es que lo siento mucho, que te pido perdón, que quiero saber si disculpas a mi ignorancia en los asuntos del querer. Perdón por ser aun un niño que se asustó cuando alguien le demostró cariño e interés. Perdón por no saber que hacer con el amor que recibía. Perdón por no conocer la manera de corresponder a ese sentimiento que tu, desinteresadamente, me brindaste. Perdón por desperdiciar lo que habría podido ser una gran historia, una historia que no existió, una historia que no supe escribir contigo.
El arrodillarme frente a ti y con mis manos entrelazadas pidiéndote perdón no sería suficiente para poder expresar todo este arrepentimiento que me está doliendo muy adentro.
Y te repito que no pretendo que me creas, pues ya una vez te he decepcionado, no pretendo que me quieras, pues ya una vez me has querido y no supe responder, no pretendo que olvides lo que hice pues sé que el olvidado he sido yo, y aunque me duela mucho es lo que me he ganado por perderte de tan estúpida manera.
Las gotas que brotan de mis ojos son solo poco de la evidencia del dolor que me causa el error que cometí contigo, las noche de insomnio pensando en lo que hubiera sido de nosotros es solo parte del castigo que debo por no querer caminar de la mano contigo por la vida, tu rechazo es el precio que estoy pagando por hacer lo mismo contigo cuando tu me querías, cuando tu me querías.
Tal vez no merezco tu perdón por no darme cuenta de lo que tu querías conmigo por estar pensando en lo que yo quería solo para mi, nunca fue mi intención lastimarte, nunca lo ha sido y se que tampoco nunca tendré una oportunidad como la que un día tuve a tu lado.
Temblando y con lágrimas en los ojos me despido de ti, pero sin antes decirte que te deseo lo mejor y que tu felicidad es la mía. Espero que ese que ocupa el lugar que no aproveché te pueda hacer sentir plena y te llene de amor. Amor como el que siempre he sentido por ti, amor que no nació.
“No temas al amor, el miedo a expresar lo que sientes se convierte en arrepentimiento con el tiempo y el tiempo no se puede regresar” –El autor.
(Source: robynramone)
Untitled by Nobuyoshi Araki, 1985
Also
Les yeux sans visage by Georges Franju, 1960